El principio del final

Como una espiral.

Sin cerrar el círculo, ni dejarlo de cerrar.

Como un laberinto infinito de curvas,

relleno de baches, espeso de niebla, sediento de sal.

Como esas petxinas diminutas que arrastran una y otra vez las olas.

Las ocupan cangrejos solitarios y las dejan de ocupar.

Las invade la arena rasposa y las libera el agua del mar.

Tina Serrat

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