De repente sueña que construye una casa en lo alto de la más alta montaña.
De repente sueña que la casa vuela, envuelta en llamas, cubierta de brea navegando el salitre de la mar en calma.
De repente sueña y ve que no es ella sino el reflejo de su alma, disfrazada , envuelta de pena.
De repente sueña que una lágrima ahoga su voz, le nubla el entendimiento, le aprieta el gaznate y le dice sonriendo: ¿a qué juegas?
De repente sueña y se sabe despierta, mira la hora y se da media vuelta.